Hay feministas que avalan venta  de niñas en zonas indígenas

Hay feministas que avalan venta  de niñas en zonas indígenas

 

-Reprocha la presidenta de la Comisión de Equidad de Género, Erika Valencia Cardona

-Principalmente en municipios como Metlatonoc, Cochoapa, Acatepec, Alcozauca y San Luis Acatlán  
- argumento es el ritual tradicional del pago de dote 
  
Interacción 
Chilpancingo, Gro.
 La presidenta de la Comisión de Equidad de Género, Erika Valencia Cardona, reprochó que con el argumento de que el ritual del pago de la dote es una tradición milenaria, hay activistas que se reivindican como feministas, pero que justifican la venta de niñas y matrimonios pactados en comunidades indígenas de la Montaña y Costa Chica.    

El fenómeno, de acuerdo con la integrante de la fracción parlamentaria de Morena, se observa en municipios como Metlatónoc, Cochoapa, Alcozauca y Acatepec, en el lado de la región Montaña. 

Del lado de la Costa Chica, el problema prevalece en algunos pueblos de San Luis Acatlán, cuna de la Policía Comunitaria reconocida constitucionalmente. 

En esos municipios, dijo que hay activistas que se asumen como feministas, pero que en varias ocasiones han pedido respeto a los usos y costumbres de esos lugares, pese a que el pago de la dote y los matrimonios forzados representan una violación a los derechos humanos de las mujeres y niñas. 

Valencia Cardona  sostiene que durante la actual legislatura hubo avances importantes en diferentes temas, como la protección de los derechos electorales de las mujeres, pues Guerrero fue el primer estado en que se aprobó dicha iniciativa. 

Sin embargo, reconoció que se tiene un gran pendiente en la posibilidad de impulsar una iniciativa para modificar el código penal y desde ahí, establecer los candados suficientes para inhibir la venta de niñas que es disfrazada de dote. 

La dote, indicó que permite que las familias entreguen a las niñas en matrimonio a cambio de dinero, incluso de vehículos, animales o productos de la canasta básica. 

Sostuvo que se trata de una práctica que se ampara en los usos y costumbres de los pueblos originarios de la Montaña y la Costa Chica, pero que se ha tergiversado al paso de los últimos años.  

La iniciativa que se impulsa, pretende que se contemple en las asambleas de los pueblos, la difusión de tareas en materia de prevención y erradicación de la trata de personas. 

Indicó: “Esto es importante sobre todo en La Montaña, donde se siguen dando los casos, a veces disfrazados de dote, pero en realidad es un delito grave y se llama trata de personas”.} 

Cuando ha planteado el tema, dijo que hay mujeres que se asumen como feministas, pero que la han abordado para pedirle que no se confunda, que se trata de usos y costumbres. 

Replicó: “Lo que yo digo es que las costumbres son muy bonitas cuando hay consentimiento de la pareja, pero cuando no es así, entonces lo que se tiene es un delito, y cuando se perjudica a menores de edad, entonces la situación es todavía más grave.