El Monstruo, carro de guerra que  dejó «El Carrete» en Tlacotepec 

El Monstruo, carro de guerra que  dejó «El Carrete» en Tlacotepec 

Corral de Piedra, un pueblo semivacío

 

** Comunitarios de Tlacotepec lo muestran, aclaran que no lo van a utilizar

 Interacción
Chilpancingo, Gro.

Le llaman «El Monstruo» y es un camión de volteo convertido en un tanque de guerra hechizo, con el que Santiago Mazari Hernández, «El Carrete» pretendía ingresar al corredor de Filo de Caballos, actualmente en poder del Frente Unido de Policías Comunitarias del Estado de Guerrero (FUPCEG).
La unidad fue localizada en la comunidad de El Tecomazuchil, donde el FUPCEG señala que Mazari Hernández había instalado un campamento desde donde operaba secuestros y extorsiones, principalmente en contra de empresarios y políticos del estado de Morelos.
Los integrantes del FUPCEG lo bautizaron como «El Monstruo», por el aspecto que la unidad adquiere al tener gruesas placas de acero soldadas en la cabina, costados y el entorno de las llantas.
Quien trabajó en el diseño de la fortificación sobre ruedas cuidó la manera de cubrir todos los espacios que pudieran representar un punto de vulnerabilidad, por eso no alcanzaron a verlo en los enfrentamientos suscitado a finales de julio.
Los comunitarios de Tlacotepec lo movieron del Tecomazuchil y lo llevaron a Tlacotepec, cabecera municipal de Heliodoro Castillo, donde planean tenerlo en exhibición.
«Queremos que la sociedad vea en que invertía El Carrete el dinero que obtenía de los secuestros y extorsiones que operaba desde la Sierra», indicó vía telefónica Salvador Alanís Trujillo, vocero del FUPCEG.
Cuestionado sobre la posibilidad de darle uso a la unidad, el dirigente descartó dicha posibilidad.

Las barricadas de Corral de Piedra
En la mente de los comunitarios, aún está presente la jornada del martes 30 de junio, cuando enfrentaron a las fuerzas de El Carrete y su compinche El Teniente. 
El patio trasero de la telesecundaria Leona Vicario, así como las parcelas ubicadas a la entrada de Corral de Piedra, municipio de Leonardo Bravo, fueron utilizadas por Ignacio Mazari Hernández “El Carrete” y su compadre, Juan Castillo Gómez, “El Teniente” como parapetos para enfrentar a sus oponentes del Frente Unido de Policías Comunitarias del Estado de Guerrero (FUPCEG).

El enfrentamiento, de acuerdo con los pobladores duró más de diez horas, comenzó alrededor de las nueve de la mañana y terminó después de las siete de la noche, tiempo en el que  permanecieron encerrados en sus casas, mientras en las orillas de la localidad, ubicada en la parte alta de la Sierra la balacera prevalecía de manera incesante.
Aunque solo se reportó una muerte, que es la de Juan Castillo Gómez, “El Teniente”, en la confrontación se utilizaron calibres pesados, lo que se confirma con el hallazgo en la zona de cartuchos percutidos de AR-15, AK-47 y calibre 50.
Aunque no se detonaron, en la parte baja de las parcelas se colocaron algunas granadas cuya espoleta estaba sujeta con cordones de plástico muy delgados y resistentes, los cuales se quedaron sin detonar y hasta la jornada del sábado 3 de agosto, los lugareños pedían que fueran desactivadas por personal del Ejército Mexicano, pues temían que al manipularlas se activaran y la consecuencia fuera una tragedia innecesaria.
En lo que hacen hincapié, es que ninguno de los habitantes estuvo involucrada en el tiroteo, prueba de ello es que no hay reportes de personas desaparecidas y de los 112 desplazados que reportó el Gobierno estatal, ninguno es de la zona, todos son de otros pueblos y en algunos casos, de otras partes del país.
“Aquí solamente se toparon, unos iban para abajo y otros querían subir, se tuvieron frente a frente y pues se agarraron a balazos, la gente del pueblo se encerró en sus casas”, dice uno de los hombres que acompañaron un pequeño recorrido por las parcelas, callejones y barricadas en que se desarrolló la confrontación.

Se tuvieron frente a frente durante 24 horas
Las calles de Corral de Piedra en su mayoría están pavimentadas, aunque son muy estrechas y la mayoría de sus viviendas permanecen cerradas, cada que se escucha el motor de algún vehículo los jefes de familia se asoman a puertas y ventanas, observan quienes circulan y posteriormente se encierran.
La mañana del sábado 3 de agosto, un pequeño grupo de varones se organizó para plantarse sobre la carretera que llega de Villa Xóchilt, lugar en donde fue detenido “El Carrete” y pararlos para solicitarles el apoyo, sin embargo, al menos ese día no tuvieron suerte porque militares y policías pasaron de largo.
“Vimos un convoy, les hicimos la señal de que necesitábamos el apoyo pero se fueron, al parecer llevaban detenidos y los iban resguardando”, señala uno de los organizadores del grupo.
El hombre delgado, de aproximados 30 años sostiene que si bien la balacera se desató el martes por la mañana, los grupos antagónicos estuvieron frente a frente por espacio de 24 horas, desde la mañana del lunes 29 de julio.
“Nosotros hicimos el llamado para que las autoridades vinieran e impidieran lo que pasó, por medio del Facebook les dijimos que había mucha gente armada y que no eran de aquí, nadie nos hizo caso y después, en las primeras horas del martes cortaron la luz, nos incomunicaron y comenzó el enfrentamiento. Lo único que pudimos hacer fue encerrarnos en nuestras casas y esperar a que todo terminara”.
Insiste: “Ninguno de los que se agarraron a balazos era de aquí, todos llegaron de fuera, unos de la parte alta y otros de abajo, aquí se toparon y pues se dispararon con todo”.

Zona de barricadas, donde murió “El Teniente”
En el patio trasero de la telesecundaria Leona Vicario, los pistoleros que dirigían Santiago Mazari y Juan Castillo levantaron varias barricadas, desmontaron algunos corrales de piedra y prepararon sus protecciones.
En dos de ellas, colocadas a espaldas de la dirección se observaron casquillos percutidos de AK-47. AR-15 y calibre 50.
“Se tiraron con todo”, dicen los jóvenes que acompañan el recorrido de los reporteros, mientras muestran el enorme casquillo de un calibre 50, el cual comparan con un pedazo de carrizo.
Dentro de las barricadas de piedra se observan residuos de comida enlatada, platos de unicel, cajetillas de cigarro, electrolitos y algunas latas de cerveza, prueba de que el resguardo se preparó con antelación.
Integrantes del Frente de Policías Comunitarias del Estado de Guerrero (FPCEG) sostienen que Juan Castillo y dos de su grupo de combatientes cercanos cayeron abatidos muy cerca de las canchas de la telesecundaria, pero los habitantes del lugar no se animan a confirmar la versión, ellos reiteran que durante los enfrentamientos permanecieron encerrados en sus casas.
Salvador Alanís, coordinador del FUPCEG señala que sus compañeros han confirmado que al Teniente y sus dos compañeros abatidos los subieron a una camioneta y se los llevaron rumbo a la parte alta de la Sierra.
Del hecho no hay videos ni fotografías.

Granadas en las parcelas
A Juan Castillo Gómez, el coordinador del FUPCEG lo recuerda como un experto en el manejo de todo tipo de armas.
“Conocía lo mejor y lo más actual en armamento, era un excelente francotirador”, señala Salvador Alanís Trujillo.
La descripción se confirma con un hallazgo que generó temor entre los habitantes de Corral de Piedra, quienes una vez terminado el enfrentamiento recorrieron la zona de las balaceras y se toparon con un cordón color azul que pendía desde lo alto de una construcción en obra negra, que se ubicaba en la parte alta de una parcela dedicada a la siembra de aguacate.
Al darle seguimiento al cordón, en una pendiente de aproximados 200 metros localizaron que este se encontraba afianzado a la espoleta de una granada, la cual estaba cubierta solo con una bolsa de plástico.
Los pistoleros encabezados por “El teniente” y “El Carrete” pudieron jalar del cordón, activar la granada y generar estragos entre las filas de sus oponentes para frenar su avance, sin embargo, por alguna razón el artefacto explosivo no fue detonado.
Las familias de la comunidad desconocen si hay más granadas “sembradas” en la parte baja de sus parcelas, por eso piden que sean expertos de la Sedena los que vayan a realizar un trabajo de revisión y desactiven o retiren lo que represente peligro.

Pueblo semivacío
Hoy, las calles estrechas y empinadas de Corral de Piedra lucen casi vacías, son muy pocos los niños que se observan jugando en las calles.
Hasta la tarde del sábado 3 de agosto personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) hacía lo necesario para reinstalar el servicio de energía eléctrica, para así evitar que la comunidad siguiera en penumbras.
Hasta hace algunos años Corral de Piedra estaba habitado por alrededor de 800 personas, sin embargo, la crisis generada por la caída en los precios de la amapola, más la agitación generada por la violencia, provocó que a estas alturas la población esté reducida a la mitad.