Esperando no llegar al carajo

 



El plan recoge un gran elenco de nuevas políticas de austeridad que rebajan el gasto. Sin embargo, la gran dependencia de la proyección de ingresos puede poner en riesgo su materialización.

En  medio  de  una  desaceleración  económica  que  no  solo  sacude  a  la  economía  azteca, 
sino que, a su vez, sacude a casi la totalidad de sus economías en su conjunto variando 
la intensidad en las distintas economías, el presidente se propone uno de los planes pre-
supuestarios más ambiciosos de la historia mexicana.
El plan de AMLO basa su premisa en una política de austeridad, relajando, por supuesto, 
los incrementos de deuda y saneando, de esta forma, las cuentas públicas. Para AMLO, 
el  peso  que  tenía  el  estado  en  la  economía  era  excesivamente  elevado,  objeto  que  le  ha  llevado  a  querer  re-
ducir ese gasto, pudiendo reducir así ese déficit primario  que,  para  el  propio  presidente,  se  traducirá  en  un 
superávit primario del 0,7 por ciento. Un superávit que cae del entero  a  siete  décimas   de   punto   porcentual,    situándose en  un  nivel  cercano al de años anteriores y  reflejando  esa  diferencia  positiva  entre  los  ingresos  y  los 
gastos del país.
De acuerdo con el plan presupuestario, el plan de gasto federalizado, con un gasto de cercano a los 1,9 billones de pesos, 
supone  el  31,7  puntos  del  gasto  neto  total  para  2020.  Un gasto  que  se  incrementa  respecto  al  gasto  de  años  anteriores,  pero  que  AMLO  pretende  compensar  con  los  recortes que, como comentábamos, se pretende hacer en determinadas  partidas  presupuestarias,  así  como  con  ese  incremento en  materia  fiscal,  donde  se  pretende  recaudar  más  por  la mayor regulación fiscal en el país. En resumen, un gasto que representa el 7,5 porcentual del PIB en el país.

Por  lo  que a  la  deuda  respecta,  el  presidente  ha  dicho que  no  pretende  incrementar  los niveles de deuda en el país, que ya se dispararon en años anteriores hasta rozar el 50 por ciento  del  PIB.  Sin  embargo,  tampoco  habla  de  una  gran  reducción  de  esta.  De  acuerdo con los presupuestos, se propone que la deuda en el sector público registre un incremento del 4,2 respecto a los niveles de endeudamiento aprobados en el año vigente (2019). Unos  niveles  de  financiación  para  el  sector  público  que  sitúan  este  gasto  en  una  representación cercana al 2,6 en términos relativos del Producto Interno Bruto (PIB).
La inversión también ha sido objeto de modificación. El nuevo plan presupuestario tampoco  se  olvida  de  recoger  un  incremento  en  la  inversión  en  el  país,  pues  cuenta  con  unos incrementos  que  alzan  el  monto  hasta  los  760  mil  millones  de  pesos,  incrementando  la cuantía  en  un  2  por  ciento  y  llevándola  hasta  el 2,8   en   materia   de   gas
to/PIB. 
Sin  embargo,  en  el  caso de   la   inversión   pública, esta si ha sufrido el recorte  característico  que  comentaba  AMLO  que  iba  a percibirse  en  su  plan  presupuestario,     ejecutando un descenso del 5 puntos para esta partida.
Con  motivo  de  lograr  sus fines   sociales,   el   presidente  y  su  equipo  de  Gobierno  también  han  contemplado   un   incremento para los presupuestos con fines  de  desarrollo  social del 2,7 porcentual. 
Algo  que  era  de  esperar en  un  presidente  que  se caracteriza  por  su  faceta social    y    solidaria,    pero que,  al  observar  el  incremento    en    materia    de desarrollo   económico,   el incremento  registrado  es escasamente  del  una  décima de punto, lo que contempla     un     incremento más  moderado  para  esta partida

AL CALCE
-El  plan presupuestario, observado en su conjunto, contempla una  serie  de  recortes 
en casi todos los aspectos de gasto. 
-Un gran elenco de partidas presupuestarias ha sufrido ese tajante recorte del mandatario  que,  como  es  su  intención,  pretende  sanear las cuentas públicas y  moderar  un presupuesto conservador que lleve a México a crecer sin desvíos que 
puedan incurrir en déficits presupuestarios. 
-Pretende  financiar  casi  todo  el  plan  presupuestario con  los  ingresos  proyectados,  poniendo  en  riesgo  al 
país  de  darse  alguna  desviación,  o  incumplirse  sus objetivos, en materia de ingresos para el país; precisando  así  de  auditoría  permanente  para  corregir esas posibles desviaciones.
-La economía mexicana pretende repuntar del 0.1 registrado durante el primer semestre del año, al 2 por ciento para el segundo año de mandato  del  presidente.  Unos  ritmos  de  crecimiento  que,  ,  pecan  de  un  alto  grado 
de optimismo injustificado. 
-México  es  un  país  que  aún  cuenta  con  grandes  vulnerabilidades  por  corregir  y,  lloviendo sobre mojado, nos encontramos con un crecimiento de la economía mundial que,  de  acuerdo  con  el  Fondo  Monetario  Internacional  y  los  principales  organismos multilaterales, pretende registrar una moderación que lo lleve al 3.5 por ciento.