Datos que no presumen


La economía mexicana crece, aunque en términos muy reducidos el peso está fuerte, el consumo aumenta y en los últimos 36 años "nunca" se había incrementado el salario mínimo como se hizo en 2019..., no obstante el escario de la economía nacional continua complicado.
Sinfopress

La incertidumbre mundial ha provocado que los inversionistas del mundo se refugien cada vez más en el dólar estadounidense, pese a que su economía es una de las protagonistas de una guerra comercial que en las últimas semanas tomó visos de solución.
El caso es que el dólar es en estos momentos la moneda más fuerte del mundo, lo que ha favorecido al peso por ser la divisa de un importante socio comercial estadounidense. Muchas veces los medios de comunicación atribuyen algún tropiezo del peso a la fortaleza del dólar, lo cierto es que más bien, el dólar fuerte ha permitido que su cotización contra el peso mexicano bajara de 20.45 unidades en que se ubicaba cuando inició la presente administración hace 100 días, a 19.48 unidades en las que se encuentra hoy.
La fortaleza del dólar explica la apreciación del peso en este balance, bajo otras condiciones factores como la cancelación de las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y la disminución en la perspectiva de calificación de la deuda de México y de Pemex, más una expectativa cada vez menor del Producto Interno Bruto (PIB), habrían impactado a la divisa nacional.
Los mercados de valores se mueven en base a expectativas y éstas no son positivas, no al menos del todo. Por eso y por-que en Wall Street las cosas tampoco marchan bien, el principal indicador accionario nacional refleja un balance casi neutro durante los primeros 100 días del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Las previsiones de bajo crecimiento económico no son un elemento favorable para los mercados de valores, algo que en México empieza a suceder con frecuencia; en un entorno de debilidad económica las expectativas de crecimiento, flujos de dinero, proyectos y utilidades corporativas, resultan golpeadas.
El proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco fue cancelado, esa era una promesa de campaña y se cumplió tal cual.
La causa por la que no impactó en los mercados fue porque el gobierno federal, ahora en otra administración, cumplió con el pago de todos los compromisos financieros, de esta manera se evitaron litigios y, sobre todo, incertidumbre para los inversionistas.
A principios de marzo se liquidaron a los inversionistas un total de 34 mil 27 millones de pesos para liquidar los bonos del Fideicomiso de Inversión y Bienes Raíces (Fibra) usados en el inicio de las obras, recursos correspondientes a la inversión inicial de los tenedores de bonos más un 10 por ciento de rendimiento.
El proyecto quedó enterrado en esta administración; en su lugar, se hará un nuevo aeropuerto en Santa Lucía, pero eso será otra historia.
Pemex es la empresa pública más importante del país, y también la que genera en este momento más riesgos. Su delicada situación financiera tiene en jaque a la economía, al grado de que el gobierno en funciones decidió diseñar un plan de rescate financiero por un total de 5 mil 350 millones de dólares.
Los efectos no fueron los deseados, Pemex recibió la revisión a negativa de su perspectiva de deuda, por parte de las principales agencias calificadoras de valores, junto con la de la deuda soberana del país.
La razón es que la deuda total de Pemex ronda los 102 mil millones de dólares, mientras que sus activos se ubican en alrededor de 98 mil millones, técnicamente es una empresa en quiebra.
Los análisis señalan que Pemex necesita mucho más dinero para salir adelante, por eso fue castigada. La petrolera es un problema y depende de la forma en la que sea tratada su difícil situación para saber si esa bomba de tiempo puede ser desactivada, aunque por muchos años podría ser una piedra en el zapato de la economía mexicana.
El gobierno federal no ha bajado su expectativa. El presidente López Obrador repite una y otra vez que México va a crecer a 4 por ciento.
Al menos para 2019 y 2020 ese se ve poco menos que imposible, a menos que todos los expertos se equivoquen y el primer mandatario demuestre lo contrario.
Este año la expectativa promedio inicial de crecimiento para el PIB estaba en 2.1 por ciento, pero casi al cierre del primer trimestre ya se ubica en 1.8 por ciento, mientras que para 2020 pasó de 2.5 a 2.0 por ciento.
De no suceder algo diferente, el crecimiento sexenal será una fotografía muy parecida a la de otros periodos ya que si las expectativas de los analistas y expertos se confirman entonces el país debería crecer a niveles de 5 por ciento lo que resta de la administración para alcanzar la expectativa oficial de 4 por ciento.
AL CALCE
En síntesis ofrecemos el comportamiento de algunos de los principales indicadores:

PIB
- De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Producto Interno Bruto (PIB) registró una contracción de 0.2% en el primer trimestre del año, y un crecimiento de una décima de punto porcentual en el según trimestre. El Gobierno federal estima una expansión de entre 1.1 y 2.1 puntos para 2019, mientras que el Banco de México augura un rango de entre 0.8 y 1.8. 
Inflación
- El autónomo Banco de México es el en-cargado de mantener una inflación baja y estable, lo primero lo ha cumplido cabalmente, pues el país ya no padece inflaciones de dos dígitos que solía haber en los gobiernos priistas de los 80 y 90. Sin embargo, la entidad ha fallado por muchos meses en tener una inflación dentro de su objetivo: 3 por ciento +/- un punto porcentual. En mayo, la inflación anual se ubica en 4.28. En agosto la inflación ya se acercó a los tres puntos
Peso
- El peso mexicano ha sido presa de la volatilidad numerosas veces, varias de ellas provocadas por el mismo López Obrador (la incertidumbre por el NAIM) y por Donald Trump (amenazas arancelarias). Tocó su máximo nivel el 4 de diciembre pasado para ubicarse en 20.5178 pesos por dólar a la venta y su nivel mínimo fue el 12 de abril, al venderse en 18.7544. Al cierre de agosto se ubicó ligeramente arriba de los 20 pesos.
Salario
- A partir de 2019, el salario mínimo en México es de 102.68 pesos diarios, nivel que significó un repunte 16% a lo registrado en 2018. Cabe recordar que en la zona fronteriza, el salario es de 176.72 pesos, de acuerdo con cifras oficiales.
- El consumo es un indicador que muestra mayor rezago, según las últimas mediciones dadas a conocer por el INEGI. El consumo privado del interior, que mide la evolución del gasto realizado por los hogares en bienes y servicios de consumo, tanto de origen nacional como importado, se contrajo 1.5% en marzo respecto al mes inmediato anterior, y prácticamente en lo que va del gobierno de AMLO se ha mantenido estancado.