Protestan por el cambio climático y el medio ambiente 


FERNANDO HINTERHOLZER DIESTEL

 Lo hemos comentado en varias ocasiones en esta columna, el calentamiento global y el cambio climático es una realidad insoslayable en nuestro planeta tierra. Los seres humanos habitantes del llamado planeta azul desde hace 50 mil años, nos hemos dedicado en los últimos 200, a destruir nuestro hábitat natural y ahora sufrimos el deshielo de los casquetes polares en el ártico y la Antártida, los graves incendios en las selvas tropicales de américa central, Europa y Asia, incluyendo a la amazonia, principal pulmón de nuestra tierra. Y a pesar de esto los gobiernos de las naciones más poderosas continúan minimizando y hasta negando el daño tan grave al medio ambiente, todo por motivos económicos, mientras sigan ganando dinero, no importa que se destruya al hábitat natural de los seres vivos y que en un tiempo no muy lejano, desaparezcamos como especie humana, al no tener un hábitat que nos permita sobrevivir.
Hace un par de días,  miles de personas de todo el mundo encabezados por una joven adolescente, muchos de ellos estudiantes y activistas medioambientales, tomaron las calles de las principales ciudades en el mundo, en el marco de una protesta y huelga global en más de 150 países para exigir a los gobiernos contundencia contra la crisis climática. “Más de 5 mil acciones de protesta han sido convocadas dentro esta jornada "Global Climate Strike", como banderazo de salida de una agitada semana de movilizaciones y huelgas, del 23 al 27 de septiembre, coincidiendo con la cumbre de acción climática convocada por la ONU en Nueva York”. Los vimos en los medios de comunicación y de hecho se espera que los gobiernos de EEUU, Rusia, Japón, China y varias otras naciones super industrializadas, comiencen a tener conciencia de la realidad que representa el cambio climático y el daño que hemos causado ya a nuestro planeta Tierra. 
 En las últimas tres décadas, los problemas ambientales se han intensificado, como la contaminación causada en suelos, ríos y mares, la tala de bosques y selvas, la destrucción de arrecifes y manglares y glaciares, la pérdida de especies animales y la creciente escasez y baja calidad del agua. En nuestro país de igual manera desde hace años, se caracterizó por una actitud de desdén hacia la política ambiental. Simplemente en los pasados seis años se fueron 3 millones 600 mil hectáreas de bosques, para que México ostentara la quinta tasa de deforestación a nivel mundial. En muchas áreas sigue la tala ilegal, como en la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca; durante los años 2005 y 2006 se perdieron 576 hectáreas en la zona núcleo de la reserva, donde supuestamente está prohibido cortar un árbol. La destrucción de la zona de Cuatrociénegas de Coahuila en el desierto de Chihuahua,  área de Protección de Flora y Fauna y la de mayor número de especies endémicas de cualquier lugar de América del Norte. Y qué decir de la destrucción y desforestación de la selva lacandona en Chiapas, nuestro principal pulmón.
No hay duda alguna, de que existe una crisis ambiental en el país, después de exponer los casos anteriores, que además esta se manifiesta en el estado deplorable en el que se encuentra en el gobierno de la 4ª T la política ambiental y en la incapacidad gubernamental para promover soluciones viables y de largo alcance. Existe al mismo tiempo, una pobreza conceptual, la cual se encubre con una retórica y un discurso que habla de sustentabilidad, de bienestar y de participación ciudadana mientras en los hechos prevalece la disociación entre las metas económicas, las del desarrollo, las de la democracia y las del medio ambiente, la construcción de la refinería de Dos Bocas en Tabasco y el pomposamente llamado Tren Maya son ejemplos de los anterior, destruirán y afectaran ambientalmente miles de hectáreas, pero el gobierno federal lo minimiza y utiliza manifiestos de impacto ambiental, hechos a modo, reafirmándose con ello la destrucción de la naturaleza, la cancelación de las condiciones de bienestar y el agotamiento de las fuentes de sustento, especialmente para los más pobres.
Los problemas se observan también con las empresas trasnacionales mineras en Guerrero, Coahuila, Chiapas y Sonora, donde contaminan de los mantos acuíferos y los terrenos que ocupan para obtener el mineral. Lo mismo ocurre cuando se analiza la ya prácticamente aceptada como irremediable pérdida de la biodiversidad, así como la desertificación, la contaminación atmosférica en los centros urbanos, el daño ambiental provocado por la actividad petrolera en el sureste del país, los problemas de los océanos y las costas, los residuos peligrosos, entre otros.
Es todo un reto para el futuro el rehacer la política ambiental, la administración federal y las 32 entidades federativas deben retomar muy seriamente y con la ayuda de las organizaciones ambientalistas y la sociedad civil, el combate al cambio climático y al calentamiento global y a revertir sus acciones para el bien de planeta tierra y sus futuras generaciones. La Tierra es nuestra casa, hay que cuidarla mantenerla limpia.
ADENDDUM: en Guerrero además de los daños producidos por las mineras en Taxco, Mezcala y Tierra Caliente, se tiene el problema del confinamiento de los desechos sólidos en los 81 municipios así como el tratamiento de las aguas residuales. Los ayuntamientos no cuentan con presupuestos para atender este problema ambiental que aqueja a miles de habitantes.