Caso Iguala-Ayotzinapa,  “La vergüenza nacional”

Caso Iguala-Ayotzinapa,  “La vergüenza nacional”

 

- Pide obispo de Chilpancingo que los normalistas cambien o suavicen sus protestas, “para ya no ser vistos como apestados ni anarquistas”.

 

- “En el tema de las desapariciones no son las únicas víctimas”, les aclara   

 Interacción 
Chilpancingo, Gro.
Tras señalar que el caso Iguala es “la vergüenza nacional”, el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza se pronunció a favor de la detención de los implicados que permanecen libres, también llamó a los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa a modificar sus esquemas de lucha, para ya no ser vistos como los “anárquicos ni apestados” ante los ojos de la sociedad.        
La tarde del sábado 19 de septiembre, el obispo Rangel Mendoza ofició una misa en la cancha techada de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, donde se ubica una lona gigante con el rostro de los 43 normalistas desaparecidos desde la jornada del 26 de septiembre de 2014.
Mientras el prelado encabezaba el servicio religioso, un grupo de estudiantes con el cabello cortado a rape trabajaba en el diseño de una tortuga gigante, solo una parte del grupo dejó de trabajar para poner atención al mensaje.
Los papás se colocaron al frente del improvisado púlpito, mientas en cada uno de los pupitres alusivos a los estudiantes desaparecidos descansaba una fotografía con una veladora encendida.
La vergüenza
En la apertura del sermón, el obispo recordó que se está a pocos días de que se cumplan seis años de los ataques registrados en la cuna de la bandera nacional.
En ese contexto, manifestó que tenía entendido que tanto los padres agraviados, como los estudiantes en activo consideran el inicio de una jornada de movilizaciones, en a ruta de reclamar justicia.
Recordó que él llegó a Guerrero hace poco más de cinco años, cuando los hechos del 25 de septiembre ya había ocurrido, pero recordó que anteriormente había estado en la huasteca de Hidalgo, donde tomó parte de un trabajo de pacificación que le fue reconocido por el gobierno del aquel estado.
Pese a las discrepancias que en algún momento llegó a presumirse que tenía, dijo que siempre ha estado del lado de los planteamientos de la Normal Rural y de sus exigencias de justicia.
Como prueba de ellos, recordó que hace un par de año, intervino ante las autoridades canónicas para que los padres de los 43 encabezaran una misa en la basílica de Guadalupe, cuando antes no lo pudieron conseguir.
En 2019 la misa se volvió a concretar, ahora con una ovación hacia los padres agraviados por la desaparición de sus hijos y para 2020, con las precauciones que impone la pandemia del Covid-19, ya se tiene apartada la misa con los papás de Ayotzinapa para el próximo 26 de diciembre.
Luego vino un planteamiento del obispo respecto al caso y la situación que prevalece en él: “Lo que sucedió el 26 y 27 de septiembre, en 2014 para mi ha sido la gran vergüenza nacional e internacional. Por el Caso Ayotzinapa México se puso ante los ojos del mundo”.
Reconoció que mientras no se conozca la verdad de lo que sucedió en la noche de Iguala, la lucha que mantienen los padres y sus compañeros será legítima.
Rangel Mendoza sostuvo que la inconformidad va más allá de los padres y estudiantes de la Normal Rural, “No son solo ustedes, en todos nosotros existe una indignación y una rabia porque nos han dado atole con el dedo, mientras no sepamos la verdad esto no se va a sanar”.
Aseveró que mientras no se conozca la verdad, las partes interesadas no van a quedar a gusto ni tranquilas.
Se pronunció a favor de que se haga justicia, lo que pasa necesariamente por detener a “muchos que todavía andan muchos sueltos, que tuvieron que ver con la desaparición de los muchachos, porque hay mucha gente impune y mucha gente protegida, tenemos que 
llegar a la justicia y que se apliquen las leyes, incluso con los prófugos que están en Israel”.
Insistió: “Tarde que temprano, gotita tras gotita se va a conocer la verdad”.
No sean más los apestados ni los anárquicos
En el tema del acceso a la justicia, el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa llamó a tender la mano a los demás sectores de la sociedad, moderando algunas conductas “para que Ayotzinapa no se vea como un lugar de apestados, de rebeldes, un lugar de intransigentes”.
Si la forma de lucha se modifica, o por lo menos se modera un poco, el jerarca religioso aseguró que muchos sectores de la sociedad terminarán por adherirse a su lucha.
Lo anterior, porque recordó que en acciones relacionadas con el tema se han generado casos de evidente anarquía, pues se han lanzado incluso contra el patrimonio nacional, lo que les ha generado reacciones adversas.
Indicó: “Hay que cuidar que las actividades se desarrollen de manera civilizada, para que 
su voz se escuche, que sea más amable y que nos podamos unir para darle solución a sus demandas”.
No son las únicas víctimas
En la parte final del mensaje, el obispo recordó que a nivel nacional se tiene una estimación de por lo menos 73 mil personas desaparecidas a nivel nacional, por lo que de manera irónica estableció: “Estamos casi empates con la pandemia”.
Aunque reconoció que desconoce la estadística que presentan ciudades como Tixtla,  Chilapa y Chilpancingo en matera de desaparecidos, señaló que solo en Iguala hay por lo menos 500 personas no localizadas desde hace varios años.
Un dato que consideró importante tomar en cuenta, es que las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) se encuentran saturadas con casi mil cadáveres no identificados.
 Por eso estableció: “En torno a las desapariciones, hay otros con los que debemos ser solidarios para que las instituciones nos escuchen, que no sean sordos y que no volteen a mirar para otro lugar, pues ya es tiempo de que se haga justicia, por los 43 y por los demás”.