Crece el mercado “Adrián Castrejón” en la anarquía

Crece el mercado “Adrián Castrejón” en la anarquía

 

- Denuncian comerciantes establecidos de voraz al administrador Aníbal Sandoval quien vende espacios y los modifica a conveniencia 

Mario Raúl Hernández
Iguala, Gro.

En el mercado municipal “Gral. Adrián Castrejón” de Iguala, Guerrero, no hay autoridad que meta en cintura a los comerciantes, ahí todos son generales, y cada quien hace lo que más le satisface, claro, con el consentimiento del administrador, Aníbal Adán Sandoval, quien también ha colaborado, como otros administradores, al crecimiento desordenado en esta importante central de abasto.
El jefe inmediato de Adán Sandoval debe hacerle ver que en este mercado ya no cabe ni un alfiler, que aglutina alrededor de 2 mil 500 comerciantes, entre establecidos, semifijos y fijos, sin embargo, el administrador le sigue rellenando, repito, tal como se ha hecho en administraciones pasadas, “unos sobre otros”. Y no hay quien los frene.
Y ahí está por ejemplo los andadores de Altamirano y Galeana, de la nave principal, en donde no se puede caminar, pues la invasión ha sido impresionante; luego le sigue el estacionamiento, que ya no se sabe qué es, y donde Aníbal Adán, ha permitido la invasión, y obvio, todo tiene un costo.
Asimismo, comerciantes establecidos de esta central de abasto, desesperados por la situación que prevalece y se agudiza, denunciaron de voraz la administración con la que cuenta, en donde Aníbal Sandoval vende espacios al mayoreo y ahora quiere modificar espacios a conveniencia.
De igual forma acusaron que Adán Sandoval construye locales en lugares prohibidos: escaleras, lugares de uso común y estacionamientos.  
Se hizo un recorrido por las calles inmediatas al “Adrián Castrejón”: Galeana, Altamirano, Salazar y Periférico Sur, ¿sabe qué?, un total desorden: banquetas invadidas, ambulantes por dondequiera, calles vehiculares irrumpidas –es el caso de la calle Del Huerto–, construcciones de nuevos locales –como las que se realizan en Galeana, casi esquina con Salazar, así como en estacionamientos y en lugares de uso común–.
En resumen, un mercado municipal “ejemplo” de un total desorden del que cada administrador que ha pasado por éste, ha hecho su “agosto”. Hoy, el que administra, al no poder hacer ya negocios en su interior lo está realizando hacia afuera, en espacios que también pertenecen al púbico. ¿Hasta cuándo?