Empresarios de la masa y la tortilla demandan  a Segalmex liberar y comercializar el maíz

Empresarios de la masa y la tortilla demandan  a Segalmex liberar y comercializar el maíz

 

Marcial Campuzano
Chilpancingo, Gro.
Con plantones y manifestaciones en bodegas de Acapulco, Chilpancingo y de la Ciudad de México, industriales de la masa y la tortilla de Guerrero exigieron al organismo público Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX) de la Secretaría de Agricultura federal, que comercialice en el estado el maíz que compraron a los campesinos guerrerenses para evitar más incrementos al precio de tortilla, y que no se lo lleven a otras entidades del país como ocurrió el año pasado.
En la capital del estado los propietarios de tortillerías encabezados por su presidente Abdón Hernández Olvera, colocaron lonas en las bardas perimetrales de la bodega concentradora de maíz que SEGALMEX tiene establecida a un costado de boulevard “Vicente Guerrero frente al parque Margarita Maza de Juárez, en las que piden que el maíz de Guerrero se quede en Guerrero, y solicitan una audiencia a las autoridades federales para que les hagan saber la problemática que enfrentan.
Entrevistado en el plantón temporal que establecieron afuera del cercado perimetral de la bodega, el presidente de los industriales de la masa y la tortilla alertó que si SEGALMEX se lleva las 52,000 toneladas de maíz que compró a los campesinos de Guerrero, que formaron parte de la cosecha del ciclo agrícola primavera-verano, no habrá manera de frenar el aumento al precio del kilogramo de tortilla porque se verán obligados a traer maíz de Sinaloa, Guanajuato y del Estado de México entre otras partes del país, a un precio de traslado por tonelada de entre 1,200 y 1,300 pesos.
Actualmente el precio del kilogramo de tortilla en Chilpancingo oscila entre 17 y 19 pesos; en Tierra Caliente cuesta 19 pesos; en Iguala, 20 pesos; en Acapulco entre 18 y 22 pesos; mientras que en Zihuatanejo es vendido entre 19 y 22 pesos, dijo Abdón Hernández.
El planteamiento de los industriales de la masa y la tortilla es que SEGALMEX le venda 3,000 toneladas de maíz mensualmente, para abastecer a las tortillerías que en el caso de Chilpancingo son 250, agregó el dirigente de los molineros.
No ocultó que en los últimos 5 años, el gobierno del estado encabezado por el gobernador Héctor Astudillo Flores logró estabilizar el precio de la tortilla en el territorio estatal, al otorgar apoyos en especie a los industriales de la masa y la tortilla en apoyo a la economía popular.
Abdón Hernández aclaró que hasta ahora no han establecido un nuevo acuerdo con el gobierno del estado, para que coadyuve en el amortiguamiento del precio de la tortilla, pero que en próximos días buscarán un encuentro con el titular del Poder Ejecutivo del estado para que continúe el programa de apoyo que mucho ayudó a las familias de más escasos recursos económicos.
Informó que está en manos del organismo Seguridad Alimentaria Mexicana, antes CONASUPO, evitar un descalabro a la economía familiar, “porque sólo le pedimos que venda el maíz en Guerrero y que no lo comercialice a otros estados, de este organismo depende que aumente o se mantenga el precio de la tortilla”, indicó. 
A manera de denuncia, Abdón Hernández dio a conocer que el año pasado SEGALMEX sacó de Guerrero casi todo el maíz que compró a los campesinos, y a los industriales de la masa y la tortilla sólo les vendió 1,000 toneladas, lo cual metió en serios problemas a los productores de tortilla porque recurrieron a la compra del grano en otros estados.
Alertó que de marzo a septiembre, los industriales de la masa y la tortilla se ven obligados a comprar maíz a productores de Sinaloa y de otros estados porque en Guerrero se escasea.
Si SEGALMEX no vende maíz a los productores de tortilla de Guerrero, la tonelada para éstos les costará alrededor de 7,000 pesos, considerando el pago de 1,200 o 1,300 pesos de flete por tonelada, con lo que en automático aumentará el precio de la tortilla, indicó.
Finalmente dio a conocer que en los últimos 4 años, alrededor de 100 tortillerías de Chilpancingo cerraron sus puertas por considerar sus propietarios como incosteable esa actividad productiva.