Confirman la infiltración  del narco en Ayotzinapa

Confirman la infiltración  del narco en Ayotzinapa

 

 

- En 2012, varios estudiantes fueron expulsados al ser descubiertos distribuyendo cocaína y marihuana

- Hubo represalias del crimen, señala Omar García

 Interacción
Chilpancingo, Gro.
El sobreviviente de los ataques registrados la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Omar García Velázquez confirmó en 2012 varios estudiantes fueron expulsados de la Normal Rural de Ayotzinapa, una vez que se les sorprendió distribuyendo cocaína y marihuana, dicha acción propició una incursión de hombres armados en el plantel y una golpiza contra los principales dirigentes.
En un texto colocado en su muro de Facebok desde el pasado 1 de julio, pero que el propio dirigente sugiere retomar a partir de los cuestionamientos dirigidos en su contra por la Coordinadora Nacional de Egresados de Ayotzinapa, Omar García, a quien la CNEA se refiere como Manuel Vázquez Alvarado reconoce que no se puede descartar la posibilidad de que la Normal Rural Raúl Isidro Burgos haya sido infiltrada por el crimen organizado.
De inicio, sostiene que Ayotzinapa puede ser considerada como territorio en disputa, “por lo menos al estar localizada en Tixtla Guerrero, lugar que desde hace casi una década se vienen disputando Los Ardillos y Los Rojos”.
Y lanza el cuestionamiento: ¿Por qué descartar que se hayan infiltrado los narcos en la escuela? ¿Los filtros establecidos para evitar tal infiltración eran eficientes en 2013-2014?
El sobreviviente de la noche de Iguala, como se le señala en un comunicado de la CNEA emitido el domingo pasado, recuerda un capítulo importante en la historia de Ayotzinapa, del que hasta el momento no se ha hablado públicamente.
“En 2012 fueron expulsados (por acuerdo de asamblea) algunos estudiantes al ser descubiertos distribuyendo drogas (mariguana y coca) y que tras ser expulsados ingresaron a la normal acompañados de sus amiguitos sicarios y le propinaron una golpiza a dos de los principales dirigentes del Comité Estudiantil”.
Para justificar la no intervención de los integrantes de la comunidad estudiantil refiere: “Cabe añadir que regresaron empuñando armas de fuego” y para dar fuerza al testimonio sostiene “tengo testigos”.
Enseguida reconoce que muchos se preguntarán la razón por la que hasta este momento se animó a hablar sobre dicho acontecimiento.  
“Hay quienes dirán que por qué hasta ahora lo señalo, simplemente porque en la época en que (Jesús) Murillo (ex procurador general de la República) y Tomás Zerón de Lucio encabezan la investigación (relacionada con la desaparición de los 43) lo que buscaban era cualquier motivo para afectar a la normal y a los sobrevivientes en su conjunto”.
De haber tenido en sus manos dicha información, Omar García, a quien la CNA se refiere como Manuel Vázquez sostiene que los ex responsables de la investigación hubieran aprovechado los datos para desacreditar al plantel y torcer aún más las indagatorias.
“Lo que querían era meternos a todos en el mismo costal”, enfatizó.
Omar García comenta que está en el proceso de escribir un libro sobre su estancia en la Normal Rural de Ayotzinapa y lo sucedido la noche el 26 de septiembre de 2014, en el que también habrá de plantear la necesidad de analizar los métodos y formas de lucha de quienes forman parte del plantel.
“Es tiempo de ver si nuestra fuerzas, arsenal teórico y práctico es o no eficiente para los cambios que proponemos. Porque de no ser así, si los métodos de represión estatal nos frenan a punta de balazos, de aprehensiones, de desaparición forzada, etcétera., entonces puede ser que haya un 1% de responsabilidad nuestra al no tomar en cuenta que nos ponemos de pechito,el otro 99% es del Estado”.
Pero agrega: “Si nuestros resultados de lucha son más y más muertos, más y más personas desaparecidas; si nuestro discurso sigue siendo el discurso lastimero y autovictimizante, entonces estamos creando un mal hábito y estamos heredado la manía de culpar al Estado de todos nuestros males”.