Acoso sexual en la UAGro

Acoso sexual en la UAGro

Josefina Aguilar Pastor 

Chilpancingo, Gro.
Alumna de la escuela de enfermería de la universidad autónoma de Guerrero (UAGro), denunció de manera pública al ex catedrático de la Faculta de Filosofía y Letras, Cesar Corrales Miranda, de abuso y hostigamiento sexual, la segunda puesta en su contra por estos mismos delitos. 

La denunciante, originaria de Chilpancingo, de 17 años de edad, dio a conocer que se animó a denunciar su caso, luego de conocer la historia de Aneliz Visca, quien en 2018, denunció su caso de violencia ejercida desde su posición de poder por Cesar corrales Miranda, de quien se supo, que incluso, procreó seis hijos con distintas alumnas tanto de la UAGro, como de escuelas privadas donde impartió clases. 

La menor, narró que conoció a Corrales Miranda en  2016, cuando cursaba la secundaria en el Colegio Simón Bolívar donde conoció al catedrático, quien desde el primer día de clases, luego de llamarle la atención por no poner supuestamente atención a la clase, no se volvió a despegar del lugar donde se sentada durante la clase, lo que le género incluso burlas de sus compañeros quienes le  decían “que yo era su consentida, me hacían burla y hablaban mal de todo eso”. 

Siempre había sido buena alumna, pero debido a problemas familiares, comenzó a bajar de calificaciones, lo que la llevó a casi perder el año escolar, Cesar Corrales se dio cuenta de su situación y se ofreció a ayudarla a través de cursos, donde se suponer habría más alumnos, sin embargo, siempre fue solo ella y acaso un alumno más, lo que le hizo pensar que le había mentido y sus intenciones eran otras. 

“Durante el curso noté que también tenía tales atenciones hacia a mi porque como que siempre me abrazaba cuando yo llegaba, siempre me hacía comentarios sobre mi ropa, zapatos y peinados, él siempre me decía que me veía bonita o qué bonita vienes (…) También había veces que me lo encontraba en camiseta o sin el cinturón al llegar a los cursos, ya que él era el que me recibía. Aparte de todo esto mientras hacíamos los trabajos siempre quería estar como a solas conmigo”; para ese entonces, habían iniciado incluso una amistad a través de Facebook. 

La menor permaneció dos años en el  municipio de Ometepec con sus abuelos, donde fue enviada por su madre, ahí terminó la secundaria. Regresó a Chilpancingo, y se inscribió en la escuela de enfermería. Fue contactada por Cesar Corrales, debido a que la mamá de la menor se lo comunicó y volvió a contactarla e invitarla a salir, por la confianza que tenían, su madre no desconfió del él y permitía que la menor, saliera con él. 

En una de esas salidas, de manera pública la humilló y se burló al saber que no iba bien en una materia, pero al mismo tiempo, el trato hacia ella, era de masa confianza, utilizando frases como “flaquita” y “chaparrita”. 

En el año 2019, le confió que había iniciado una elación de noviazgo con un  chico, con quien había iniciado su vida sexual; él comenzó a hacerle preguntas incomodas como si se había masturbado. Ese día tras llegar a su casa, recibió un mensaje de su profesor, quien  “me confesó como que se excitó cuando comencé a hablar de eso”, y le pidió como en ocasiones anteriores, que no le dijera a nadie, que borrara lo mensajes. 

A mediados de 2019, terminó con su novio y de nueva cuenta se lo confió a Cesar Corrales, para buscar un consejo,  “me dijo que me estuviera tranquila, que no iba  hacer para toda la vida, que también él no se sentía del todo bien, de ahí la llamada se tornó de otro modo me empezó a confesar como lo hacía sentir, que si nadie lo estaba escuchando para lo que me iba a decir, que me deseaba, y que si yo también me sentía así a lo que le respondí que no”, y le pidió verse al día siguiente. 

Pasó por ella al salir de clases, la llevó a su casa, para tener relaciones  sexuales. Después de esto, la joven se enteró  de la denuncia interpuesta por otra estudiante de la Facultad de filosofía y letras, “le mandé msj que me explicara, que sentí usada y hasta a raíz de eso se me desató una ansiedad, él se hizo la víctima (..), contó otra versión, que la chica quería con él, que como reprobó con él se quería desquitar y le creí como siempre, (…), sabía que se aprovechó de mí, que me engañó y yo por eso tardé para hablar, él seguía con sus cosas y me mandaba mensajes de que me tenía ganas, que en el hospital se había masturbado por mí, que no dejaba de pensar en eso, que soñaba conmigo”. 

“En junio del César me habló en junio a las 2 de la mañana pidiéndome otra vez estar conmigo, que me desea, que se enamoró, que no dejaba de pensarme y que él ese día lo vio como algo más que sexo, me dijo que lo usé yo, y no él a mí, hasta me dedicó una canción, me pidió hasta perdón volvió a salir la nota de la chica y me animé a hablarle, bloqueé a César de todos lados y le dije que ya no quería saber nada, me dijo que mal plan, que no lo esperaba, que le dolió y en fin se hizo la víctima”. 

Al darse cuenta que cesar Corrales, se había aprovechado de su posición de poder, para someterla, la denunciante buscó a Aneliz Visca Faustino, la primera que denunció a cesar Corrales, le narró su caso y solicitó su apoyo para denunciarlo, sin embargo, con asesoría de otras feministas, han concluido que la denuncia no procedería, debido a que Cesar Corrales, ya no era su profesor cuando ocurrieron los hechos, a además de que al ser expulsado de la UAGro,  dejó de ser trabajador de la misma, solo se mantiene como alumno de la licenciatura de ciencias de la educación. Cesar Corrales actualmente cuenta con 40 años de edad y es profesor de la escuela de  matemáticas “Gaus”. 

SE RECRUDECE LA VIOLENCIA EN ESPACIOS EDUCATIVOS  

El 16 de diciembre, integrantes de del Observatorio “Marmaid”, presentaron el informe anual de casos documentados en el Estado de Guerrero de Violencia hacia las mujeres y niñas en espacios educativos, realizado del 6 de enero al 7 de diciembre del 2020. 

El informe, concentra los datos recabados de 16 instituciones educativas tanto públicas como privadas, en las que las alumnas, manifestaron casos de acoso y hostigamiento sexual, de los cuales, solo 3 presentaron denuncias ante las instancias correspondientes. 

Las denuncias van desde el nivel preescolar, hasta licenciatura, pero es en el medio superior, en el que se concentran el mayor número de denuncias, destacan que la mayoría de casos documentados, ocurrieron en el primer trimestre el año, cuando las clases eran formales y presenciales. 

Las edades de las mujeres encuestadas a través de un formulario difundido por medio de redes sociales, van de los 19 a los 28 años; las que mayormente han sufrido algún tipo de violencia o acoso, se encuentran en una edad de 24 años, y se ubican en la región de la Montaña, Costa Grande, y Chilpancingo, y un caso reportado de la ciudad de Morelia. 

El 50 por ciento de las mujeres que respondieron el cuestionario son estudiantes activas y el 30 por ciento, egresadas de alguna de las instituciones ya mencionadas. El 90 por ciento enfrentó las agresiones dentro de los planteles, y el 10 por ciento restante, fuera.  

De acuerdo a los datos recabados, las situaciones de acoso u hostigamiento empezaron a presentarse en el nivel básico principalmente en la secundaria hasta llegar al nivel de posgrado, “estos resultados nos da una muestra de cómo los actos de acoso y agresiones están presentes y son invisibles para ciertos ojos del sistema estructural educativo pero que se debe poner atención”, señalaron las activistas.  

Al dar seguimiento a las denuncias, encontraron que en la UAGro, a pesar de contar con Protocolo de Actuación para la Prevención, Atención y Sanción de Acoso y Hostigamiento de Género, este contiene lagunas jurídicas y no ha sido presentado a las alumnas para la atención debida de los casos antes mencionados. . 

De las denuncias presentadas ante la Defensoría de Derechos Humanos Universitarios de la UAGro por asuntos de violencia de género, en ninguna han sido resuelta, no existe una sentencia ni sanción para los agresores; el órgano defensor dio a conocer que derivado de la situación que se vive actualmente, no existen condiciones para efectuar las diligencias y notificaciones correspondientes a las denuncias presentadas. 

Esto luego de que a partir del 23 de marzo a la fecha se ha decretado la suspensión de actividades presenciales en los procedimientos de investigación de las quejas con el propósito de prevenir la propagación y contagio del COVID 19. 

En consecuencia, las quejas se encuentran pendientes de investigación, en tanto existan condiciones para hacerlo, lo que genera un estado de vulnerabilidad para las víctimas y violenta sus derechos humanos y universitarios a un debido proceso, señalaron.